Archive for August, 2008

The Code of Kings

by Linda Schele and Peter Matthews

Full Title: The Code of Kings, The Language of Seven Sacred Maya Temples and Tombs

How different it is to walk through a ruined city when it has beome a historical place–to “read” a building and to know who looks out from a sculptured portrait. (P.13)

How to describe this book? It’s an interesting fusion of archeology, culture, linguistics, history, and art.

The book covers seven different sites. There are explanations of glyphs, architectural elements, orientation of the city in terms of Mayan cosmology, and rules of the ball game.

In terms of visuals, there are many black and white and full color shots of archaeological sites, A list of personal names of kings and nobles with descriptions, a pronunciation and spelling key, and a very cool Glossary of Gods and Supernaturals

Here’s a peek at the chapter listing:

  • Chapter 1 Pyramid Mountains and Plaza-Sea
  • Chapter 2 Tikal: Toh-Chak-Ich’ak’s Palace
  • Chapter 3 Palenque: Hanab-Pakal’s Tomb
  • Chapter 4 Copan: The Great Plaza of Waxaklahun-Ubah-K’awil
  • Chapter 5 Seibal: The K’atun-ending Commemoration of Ah-Bolon-Abta Wat’ul-Chatel
  • Chapter 6 Chich’en Itza: The Great Ballcourt
  • Chapter 7 Uxmal: The Nunnery Quadrangle of Chan-Cha-K’ak’nal-Ahaw
  • Chapter 8 Iximche’: The Capital of the Kaqchikel Maya

There are plenty of maps and a complete dateline of the book in chapter 1, too.

I think what I like best about this book is the style. The information is very valuable, but that isn’t what makes me read a book like this cover to cover. Cold hard facts can be rather boring. The casual conversational explanations with the occasional anecdote tossed in are what hold my attention throughout.

A great read and a fabulous book if you plan on going to any part of the Mayan world.

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Las mujeres de Adriano

por Hector Aguilar Camín

Justo Adriano Alemán, abogado, historiador, profesor y escritor, amó solamente cinco mujeres en su vida. No es una suma grande, según su propia opinión, y en las historias de amantes famosos, no es una cifra alta ni admirable. Pero lo que separa a Adriano del hombre común, es que amaba a las cinco mujeres, todas, al mismo tiempo, por años.

Las amaba a cada una como una muestra de amor distinta y única, y gozaba a cada una por sus encantos de cuerpo y de índole propia. Decía que nunca engaño a ninguna de sus amores porque amaba cada una en una manera diferente. Cada mujer era un ser diferente, con sus propios dones, y ninguna de las mujeres competía con ninguna de las otras – no se puede intercambiar una por otra. Y, como dijo él… “No me sentía infiel ni charlatán por el hecho de ocultar a mis mujeres la existencia de las otras. Yo lo justificaba dentro de me como un acto de cortesía. La moral de la infidelidad es la discreción. Querer a una no me hacía querer menos a la otra y en un sentido no las engañaba dando a otras lo que no podía dar sólo a una.”

Dijo que no quería más de cinco amantes porque sólo una más le hubiera abrumado y le hubiera quitado la posibilidad de las otras.

El cuento de su vida es la historia de estos cinco amores. Las mujeres eran Regina Grediaga, su primer amor a quien perdía muchas veces y conquistaba de nuevo; Carlota Besares, una mujer que tenía diez años más que él y quien era su maestra respecta al mundo carnal; Ana Segovia, que tenía una pasión jacobina y a quien Adriano admiraba por la naturaleza ontológica de sus nalgas – la encarnación de la idea platónica de las nalgas – y quien fue su primera y única esposa; Maria Angélica, abogada y historiadora, quien bajo su apariencia exterior de poco agradecida quedaba riquezas – una mujer infinitamente mejor desnuda que vestida, “con ojos grandes que sólo encendía sus tonos invitadores a la luz del día y quien tenía bajo sus prendas sin talle una abundancia de escultura griega”; y Cecilia Miramón, una estudiante de él en la universidad, increíble por la dureza de sus carnes, “la rapidez de sus glándulas,” y la flexibilidad de su cuerpo; una mujer “generosa con su cuerpo y universal en sus deseos.”

La historia de Adriano y sus mujeres es como un diario de un viaje en el extranjero, con comentarios sobre los lugares de interés y la comida interesante, salvo que las mujeres son la comida, cada una un platillo de riqueza. Aunque los detalles de sus encuentros son a veces gráficos, el cuento no es pornográfico sino que sensual. Y lo que destaca es la alegría, el placer y la felicidad que Adriano experimentaba por estas mujeres.

Al final perdió a todas al mismo tiempo como las piezas de un juego de dominó – con la caída de la primera, cayeron todas. Pero las conquistó de nuevo, poco a poco.

Adriano tuvo una vida que cualquier otro hombre puede ver con envidia, tanto por la riqueza de su vida carnal como por la profundidad y satisfacción de sus amores.

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